La tremenda confusión que siguió a las sucesivas Creaciones del Mundo desembocó en la primera guerra conocida por los Derechos de Autor. El conflicto, de proporciones descomunales, se conoce entre los historiadores celestiales como El Pleito, y se saldó con el exterminio total de los dioses perdedores. (Hablamos de dioses cuyo concepto de paternidad incluía devorar vivos a sus propios hijos, con lo que hablando de enemigos, Exterminio es un delicado eufemismo que se queda a años luz de lo que pasó allí).
Tras El Pleito, el bando ganador constituyó la Sociedad Celestial de Autores y Expolios (SCAE) con la sagrada misión de velar por los intereses de los Dioses Originales. Exterminados los demás dioses, su primera misión sería encontrar una criatura a la que contar la Versión Oficial de la Creación, y a la que cobrar royalties espirituales por difundirla. Para ello, la SCAE creó el don de la Inteligencia, y lo fue repartiendo a todos los posibles candidatos:
Tras El Pleito, el bando ganador constituyó la Sociedad Celestial de Autores y Expolios (SCAE) con la sagrada misión de velar por los intereses de los Dioses Originales. Exterminados los demás dioses, su primera misión sería encontrar una criatura a la que contar la Versión Oficial de la Creación, y a la que cobrar royalties espirituales por difundirla. Para ello, la SCAE creó el don de la Inteligencia, y lo fue repartiendo a todos los posibles candidatos:
- La primera bacteria que recibió el don tuvo claros sueños de dominación mundial y supremacía religiosa, pero el carecer de sistema nervioso (y extremidades) le supuso un serio problema a la hora de alcanzarlos. Candidato 1, descartado. No reacciona.
- La primera hormiga que recibió el don se formó un esquema claro y organizado de cómo podría alcanzar sus metas, pero acabó sus días demasiado ocupada en el primer paso del plan (acarrear comida). Candidato 2, descartado. No tiene tiempo.
- Los siguientes candidatos, los perezosos, sí que tenían tiempo libre, pero demostraron no ser muy buenos comunicadores. A menudo morían de viejos antes de acabar de contar la historia, y el siguiente perezoso tenía que retomarla desde el principio. Candidato 3, descartado. No tenemos tiempo.
- Abandonada toda esperanza, el último candidato fue un grupo de primates que, de todas formas, estaba destinado a la extinción (ni siquiera podían moverse a cuatro patas como todos, su cadera dislocada les obligaba a caminar erguidos). El primer ejemplar, nada más recibir el don, se machacó un dedo golpeando dos piedras. Cuando volvió a intentarlo, rompiéndose otro dedo, los dioses investigadores alzaron una ceja. Candidato 3226889, interesante. Obstinado y con tendencia a autolesionarse.
- Acto seguido, un segundo individuo se acercó y le arrebató las piedras para intentar el mismo truco. Imitó perfectamente la parte de romperse los dedos. Candidato 3226889, prometedor. Acusado comportamiento grupal.
- Al aparecer un tercer ejemplar con la intención de imitar aquel novedoso comportamiento, los dioses hicieron una pequeña "trampa", cambiando el esperado crujir de huesos por un golpe limpio que creó la primera herramienta humana. La voz de los dioses retumbó en el bosquecillo "Esta Piedra es tu Obra. Tú Dominas la Naturaleza. Haz Tuyo el Mundo". Y el primate se lo creyó.
Candidato 3226889, Seleccionado. Incapacidad total para discernir la verdad.




4 elegidos: