Comienza el año 2010 de nuestro calendario y, como cada vez que empieza un ciclo de algo, toca hacerse los buenos propósitos correspondientes. Yo, este año, me he propuesto no tener ni un solo disgusto ni cabreo. Para ello, nada mejor que ser disciplinado y seguir unos principios básicos:
1.- No discutiré con gente que ya conozca la Verdad. En cambio, asentiré y preguntaré hasta que ellos mismos se den cuenta de lo que están defendiendo.
2.- No me indignaré cuando señores que tienen más dinero del que yo ganaré trabajando en toda mi vida salgan en la tele a decir "2009 ha sido un año muy duro". En cambio, estaré tranquilo porque los que tienen el poder se preocupan por el bien común.
3.- No me enfadaré cuando los Iluminados de turno quieran imponer sus prejuicios a toda la sociedad. En cambio, los respetaré porque sus ideas podridas merecen más respeto que las vidas y la libertad de todos los demás.
4.- No me quejaré por vivir en el país de las chapuzas. En cambio, me alegraré porque aquí hace sol y somos todos muy majos, y para qué necesito yo banda ancha o libertad de expresión o una democracia real.
5.- No sufriré, en general, cuando políticos, banqueros, medios de comunicación y otras mafias me llamen gilipollas a la cara. En cambio, me sonreiré porque sé que no va conmigo; yo tengo un blog y una educación y los internautas tenemos poder para cambiar el mundo.
¡Feliz invierno!
1.- No discutiré con gente que ya conozca la Verdad. En cambio, asentiré y preguntaré hasta que ellos mismos se den cuenta de lo que están defendiendo.
2.- No me indignaré cuando señores que tienen más dinero del que yo ganaré trabajando en toda mi vida salgan en la tele a decir "2009 ha sido un año muy duro". En cambio, estaré tranquilo porque los que tienen el poder se preocupan por el bien común.
3.- No me enfadaré cuando los Iluminados de turno quieran imponer sus prejuicios a toda la sociedad. En cambio, los respetaré porque sus ideas podridas merecen más respeto que las vidas y la libertad de todos los demás.
4.- No me quejaré por vivir en el país de las chapuzas. En cambio, me alegraré porque aquí hace sol y somos todos muy majos, y para qué necesito yo banda ancha o libertad de expresión o una democracia real.
5.- No sufriré, en general, cuando políticos, banqueros, medios de comunicación y otras mafias me llamen gilipollas a la cara. En cambio, me sonreiré porque sé que no va conmigo; yo tengo un blog y una educación y los internautas tenemos poder para cambiar el mundo.
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